La industria ceramista balear al borde de la extinción

noviembre 29, 2018

“La industria ha estado 20 años parada por culpa de las exigencias del antiguo Plan Territorial de Mallorca y de los respectivos ayuntamientos. Las empresas de la Península han avanzado tecnológicamente y nos han dejado atrás” asegura Miguel Torres, presidente de la asociación

 

Una de las industrias más antiguas de la isla “corre el riesgo de desaparecer”. La Associació d’Empreses Fabricants de Ceràmiques per la Construcció de Mallorca está viendo como poco a poco las empresas que la componen están “cerrando las persianas de sus negocios” de manera permanente. Ladrilleras, alfareras, tejares, ceramistas o fabricantes de baldosas son “empresas en peligro de extinción si no ponemos encima de la mesa soluciones de manera inmediata” afirma Jordi Mora, presidente de la patronal de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca. “La obsolescencia de los hornos y fabricas; y la inaccesibilidad a una red de gas natural en condiciones, nos está obligando a cerrar” explica Miguel Torres, presidente de la asociación y dueño de Teulera Can Benito.

PIMEM ha informado, esta mañana, a las Direcciones Generales de Energía; y de Industria de su malestar dado que desde 2014 “no han sido capaces de ofrecer soluciones a este problema”. Según Torres los empresarios de la asociación tienen “conocimientos únicos de productos exclusivos de Baleares que pueden perderse para siempre si dejamos que los negocios cierren”.

sa-taulera-Can-BenitoEsta industria tan característica de Baleares ha visto como en los últimos 20 años su número de fábricas en Mallorca se reducía de 25 a tan solo 5, dos en Manacor, una en Villafranca, una en Campos y una en Felanitx. “La industria ha estado 20 años parada por culpa de las exigencias del antiguo Plan Territorial de Mallorca y de los respectivos ayuntamientos. Las empresas de la Península han avanzado tecnológicamente y nos han dejado atrás” asegura Torres.

En la actualidad la mayoría de empresas del sector que trabajan en el resto del estado emplean hornos modernos que combustionan mediante gas natural. Los hornos mallorquines, por el contrario, utilizan como combustible materiales orgánicos y/o gas en cuba. “Cada año los costes se nos multiplican y nuestro producto se encarece. Las constructoras prefieren traer producto de fuera a trabajar con nosotros dado que somos más caros” asegura el representante de la asociación. Y es que, poniendo un ejemplo, la teja mallorquina actualmente tiene un precio que ronda los 32/33 céntimos por unidad, mientras que la teja peninsular (añadiendo el plus del transporte marítimo) tiene un precio de 26/27 céntimos por unidad. 6 céntimos de diferencia que en grandes cantidades deja a las empresas de tejas de Mallorca en una posición de desigualdad competitiva.

Sa-Taulera Can BenitoUno de los grandes escollos que las empresas tienen en su camino para poder competir con el resto de fabricantes españoles es el coste del combustible. Mientras en el resto del territorio se ha fomentado y subvencionado a estas empresas a modernizarse y crecer (como ha sucedido en la Comunidad Valenciana) en Mallorca “no se nos ha dado ninguna ayuda” explica Torres. Un horno moderno (sólo funcionan a gas) según la información que se aporta desde la asociación tiene un precio de 300 mil euros, “un gasto inasumible para un pequeño y mediano empresario en las circunstancias en la que nos encontramos”.

Además del gasto en la modernización de la maquinaria, los empresarios se encuentran con el problema añadido de que no existe una canalización de gas natural adecuada hacia sus negocios. Por lo tanto, aunque hicieran una inversión en dicho horno este no sería funcional hasta que la canalización no estuviera instalada. La empresa REDEXIS informó a la asociación de que la Unión Europea “ha destinado ayudas para dicha canalización pero que la administración pública ha decidido no realizar dicha obra por el momento”. La inversión privada para realizar la canalización del gas tiene un gasto de 200 mil euros según la asociación mallorquina.

Medio millón de euros por empresa que actualmente y dada su situación económica les imposibilita “estar al día”. Según Torres de no solucionarse esta situación “en menos de 15 años podría provocar la desaparición de la industria ceramista mallorquina, más de medio centenar de puestos de trabajos y convertir Mallorca finalmente en una industria de sol y playa”.

 

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