En Calvià, ni Pub Crawling, ni ‘tiqueteros’ agresivos, ni alcohol descontrolado

mayo 24, 2015

Finalmente, Calvià ha desestimado la regulación de los excesos en Magalluf optando por la prohibición de determinadas actuaciones. Como refería el alcalde, Manuel Onieva, “teníamos que habernos dado cuenta antes de la necesidad de prohibir estas prácticas, porque no se pueden regular”. Tras diferentes modificaciones y alegaciones de los diferentes colectivos implicados, las excursiones etílicas (el Pub Crawling) pasa de poder tener 50 personas a máximo 20, y solo un grupo por empresa y día; tampoco puede haber dos grupos en el mismo local la misma noche. Las empresas organizadoras deben tener sede física en Calvià. También se impondrá el orden cívico necesario para la buena convivencia entre vecinos y turistas, exigiendo un atuendo que mínimamente cumpla con la estética y el decoro.

Por su parte, los agentes que acompañen a los participantes en estas excursiones etílicas deben acreditar un curso de primeros auxilios, comprometerse por escrito a no beber alcohol ni consumir drogas ni antes ni durante la actividad y asumir la responsabilidad sobre los participantes que presenten signos de embriaguez o que vulneren la normativa cívica y de ruidos. Los organizadores deben acreditar un seguro de responsabilidad civil (mínimo 300.000 euros), identificar tanto a los agentes como a los turistas participantes, pagar una tasa e informar de la actividad con antelación de siete días.

Publicidad Dinámica 

Queda prohibida la publicidad explícita que incite al consumo de alcohol y las prácticas de juegos sexuales, por lo que ésta debe pasar un control previo y utilizar un formato concreto. Las solicitudes se presentarán mediante un impreso normalizado por el Ajuntament de Calvià. Al guía o agente responsable le acompañará un guarda de seguridad acreditado y autorizado. Además se impondrán multas por daños de entre 750 y 3.000 euros. Se acabaron los agresivos ‘tiqueteros’ que te obligaban a entrar y beber sí o sí.

Las licencias se autorizan por el máximo de un año, y siempre van a caducar el 31 de diciembre del año en curso. En todo caso, el número máximo de licencias de reparto de publicidad dinámica que se otorgan para bares, restaurantes y similares es de dos, y los cafés concierto tendrán cuatro. Las discotecas, un máximo de 10 licencias. La distribución publicitaria, escrita u oral, no podrá hacerse fuera del horario establecido (una hora antes de la que se fije oficialmente para el cierre del establecimiento o de la actividad promocionada, y hasta dos horas antes en caso de salas de fiesta, discotecas, cafés concierto o establecimientos de ocio nocturno. Los restaurantes, hasta una hora antes del cierre.

Policía y buen gobierno

También se ha aprobado, definitivamente, la Ordenanza municipal de protección del medio ambiente contra la contaminación por ruidos y vibraciones. No se podrá consumir alcohol en grupo y en la vía pública, y la venta, suministro y distribución generalizada de bebidas, alcohólicas o no, y de alimentos, a agrupaciones o acumulaciones de personas que provoquen escándalo y que impidan el normal descanso de los vecinos, esto es entre las diez de la noche y las ocho de la mañana. Se penará también “defecar (multa de 750 a 1.500 euros), orinar o escupir” en calles, parques y jardines y el depósito de restos y basura en espacios públicos (colillas, chicles, peladuras, papeles, plásticos, latas, envases, botellas o similares).

En resumen, Calvià va a exigir un comportamiento cívico de los turistas (y residentes) a la hora de disfrutar de las bondades de la degradada zona, del uso de servicios, playas, jardines y zonas verdes, calles, establecimientos y terrazas (nada de ‘balconing’, por cierto), y se exige el respeto a las personas y a cualquier otro emplazamiento. Y los organizadores y permisivos que han derivado en este tipo de turismo, ahora deberán legalizar las actividades, comunicarlas, controlarlas y si no, pagar caro por ellas. Aunque de momento se amonestará simplemente a las multitudes en estado de embriaguez, la reiteración puede terminar siendo sancionada.

Estas modificaciones resaltan como consensuadas entre hoteleros, comerciantes, taxistas y empresarios de restauración y salas de fiesta. Está previsto que la nueva normativa, que afecta a tres ordenanzas municipales distintas, entre en vigor el próximo 9 de junio. También se pretende mejorar la calidad del ‘todo incluido’ y las famosas ‘barras libres’ por cinco o 10 euros que sirven dudosos alcoholes.

Una información de Blanca Garau.

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